
llegó hasta mí con aplomo,
Sentí tu mano en mi rostro,
acariciando con suavidad mis ojos.
Tu abrazo llegó hasta mí,
protegiendo mi alma en silencio.
Con colores y estrellas en tus manos,
pués así es tu amor hacia el prójimo.
Pude sentir tu calor en mis hombros,
y una dulce canción en mis oídos,
no era la voz de tu boca,
más bien era el cantar de tus latidos.
Mi dulce amigo y hermano,
tu abrazo llegó en silencio,
y en el reencontré la calma
tus brazos me daban consuelo.
Agradezco a Dios tu existencia,
agradezco a Dios tu ternura,
agradezco a Dios tu presencia
agradezco a Dios tu mesura.
Pude sentir tu abrazo,
pude sentir tus latidos,
pude forjar mi alma
por tus brazos fuertes extendidos.
Dedicado a mi hermano del alma Rodo
Silrita
Silrita